viernes, 25 de enero de 2013



EL SILENCIO ES EL ESPEJO QUE NOS REVELA LA VERDAD.


 El silencio es el medio propicio para el encuentro con el Amado, solo de esta forma logramos descubrir sus planes en nuestras vidas, es cerrar los ojos mirar hacia nuestro interior y darnos cuenta de lo que Él quiere de nosostros.

Dios en su infinita misericordia se muestra para que le adoremos y alabemos con una vida mucho mas digna; quienes hemos experimentado un proceso fuerte de conversión podemos testificar que aunque es hermoso conocerle, es duro el proceso de conversión mas aun cuando el desprecio de nuestra vida de pecado se empieza a dar, pues es doloroso darnos cuenta cuan equivocados actuábamos, haciendo daño a otros. Cuando el Señor se digna a mostrarnos su amor nos sentimos tan indignos ante un amor tan puro y claro. Como diría Santa Catalina “cada vez me acerco mas a  Dios, a la luz, esto me lleva a ver mas claramente mi vestido sucio y roto. Qué indignidad, ante un ser tan impecable.”. nuestro amor es tan imperfecto si lo comparo con tan magno corazón.

El verdadero amor a Dios es aquel que lucha en sí mismo por un deshacimiento, hacerse nada para que Él sea el todo. Su Palabra como espada afilada de dos filos que llega hasta lo profundo del ser donde se separa el alma del espíritu, donde  todo es claro para sus ojos , donde Él lo conoce todo, nos exige un cambio que se inicia desde nuestras propias entrañas, este  cambio debe ser radical y constante. De lo contrario solo que quedará en hermosos propósitos y de buenas intenciones está empedrado el infierno.


Dios ha hecho mucho por nosotros, el permitirnos reconocer su amor, su gloria es el primer paso, ahora necesita que renovemos nuestra filiación a su proyecto de salvación. El Señor debe ser para nosotros nuestro todo, todo fuera de Dios debe ser basura para nosotros, nada  ninguna alegría o gozo fuera de Dios no tiene sentido y nos puede separar de este verdadero y puro amor.


La alianza que Dios quiere hacer para con nosotros es de amor y lealtad, donde Él pone su gracia y nosotros nuestra libertad, que es lo que nos pertenece pues todo lo demás nos lo ha dado Él. Grandes cosas hará Él cuando como María le demos nuestro SI, pero un  si completo no a medias, donde es todo o nada.


la lucha es constante y sin  tregua, es perpetua y no tiene descanso, mantenernos el esta alianza es la lucha que debemos librar por los días que nos tenga en este tiempo caduco, así sabremos donde nos corresponderá vivir el tiempo eterno.


Las luchas hoy no es ante hombres de carne y hueso, sino ante poderíos y potestades invisibles del mal. Solo en el Todopoderoso encontramos las armas y la fortaleza para vencer. Así como S. Pablo nos propone una armadura que nos ayudará para librar esta batalla continua y sin tregua, para alcanzar la gracia de gozar de la pesencia de Dios en la eternidad.

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