lunes, 18 de marzo de 2013

Llena de fe y confianza en el dulcísimo esposo de María, me abandono a su poder. Santísimo José, has que vivamos una vida santa bajo tu patrocinio.
(S. D. María Sara)

viernes, 25 de enero de 2013



EL SILENCIO ES EL ESPEJO QUE NOS REVELA LA VERDAD.


 El silencio es el medio propicio para el encuentro con el Amado, solo de esta forma logramos descubrir sus planes en nuestras vidas, es cerrar los ojos mirar hacia nuestro interior y darnos cuenta de lo que Él quiere de nosostros.

Dios en su infinita misericordia se muestra para que le adoremos y alabemos con una vida mucho mas digna; quienes hemos experimentado un proceso fuerte de conversión podemos testificar que aunque es hermoso conocerle, es duro el proceso de conversión mas aun cuando el desprecio de nuestra vida de pecado se empieza a dar, pues es doloroso darnos cuenta cuan equivocados actuábamos, haciendo daño a otros. Cuando el Señor se digna a mostrarnos su amor nos sentimos tan indignos ante un amor tan puro y claro. Como diría Santa Catalina “cada vez me acerco mas a  Dios, a la luz, esto me lleva a ver mas claramente mi vestido sucio y roto. Qué indignidad, ante un ser tan impecable.”. nuestro amor es tan imperfecto si lo comparo con tan magno corazón.

El verdadero amor a Dios es aquel que lucha en sí mismo por un deshacimiento, hacerse nada para que Él sea el todo. Su Palabra como espada afilada de dos filos que llega hasta lo profundo del ser donde se separa el alma del espíritu, donde  todo es claro para sus ojos , donde Él lo conoce todo, nos exige un cambio que se inicia desde nuestras propias entrañas, este  cambio debe ser radical y constante. De lo contrario solo que quedará en hermosos propósitos y de buenas intenciones está empedrado el infierno.


Dios ha hecho mucho por nosotros, el permitirnos reconocer su amor, su gloria es el primer paso, ahora necesita que renovemos nuestra filiación a su proyecto de salvación. El Señor debe ser para nosotros nuestro todo, todo fuera de Dios debe ser basura para nosotros, nada  ninguna alegría o gozo fuera de Dios no tiene sentido y nos puede separar de este verdadero y puro amor.


La alianza que Dios quiere hacer para con nosotros es de amor y lealtad, donde Él pone su gracia y nosotros nuestra libertad, que es lo que nos pertenece pues todo lo demás nos lo ha dado Él. Grandes cosas hará Él cuando como María le demos nuestro SI, pero un  si completo no a medias, donde es todo o nada.


la lucha es constante y sin  tregua, es perpetua y no tiene descanso, mantenernos el esta alianza es la lucha que debemos librar por los días que nos tenga en este tiempo caduco, así sabremos donde nos corresponderá vivir el tiempo eterno.


Las luchas hoy no es ante hombres de carne y hueso, sino ante poderíos y potestades invisibles del mal. Solo en el Todopoderoso encontramos las armas y la fortaleza para vencer. Así como S. Pablo nos propone una armadura que nos ayudará para librar esta batalla continua y sin tregua, para alcanzar la gracia de gozar de la pesencia de Dios en la eternidad.

sábado, 12 de enero de 2013

EL SILENCIO: NECESIDAD DE NUESTRA ALMA

LA VIDA INTERIOR NECESITA DEL SILENCIO.

No se puede hablar de vida interior sin hablar del silencio. Para poder escuchar necesitamos no solo el silenciarnos exteriormente sino interiormente. Dios solo habla en el silencio pues de allí nació la Palabra.
La palabra nace del interior de la persona, nace de la conexión de su pensamiento y sus sentimientos, es la primera menifestación del alma. Así mismo la Palabra divina debe nacer de esa experiencia interior que se sirve de nuestra inteligencia y de nuestros afectos para ser luego exteriorizada. Solo bastó el saludo de Maria para que su prima Isaber fuese llena del Espíritu Santo, cúanto mas puede hacer nuestra palabra cuando nace de la intimidad con Dios.
Pero para llegar a que dicha palabra sea expresada es necesario ir a lo esencial del ser para que éste tenga algo que comunicar, es ahí donde el silencio tiene su gran protagonismo, pues debemos tener una gran vida de oración para llegar a una intimidad con Dios de tal forma que nuestro espíritu se sienta movido a comunicar el fruto del encuentro de la creatura con su Creador.

Así como Sor Isabel de la Trinidad monja Carmelita, habla sobre sentirnos habitados por Dios, el sentirlo en nosotros permite que exista una relación mas estrecha, mas directa y de mayor fruto. Primero por que al sentir y hacer conciencia de que Dios nos habita especialmente despues de la Eucaristía eso permite que nos desconectemos de todo aquello que nos pueda obstaculizar aquella conexión cercana con el Señor. De tal forma que aun que no nos demos cuenta ya estamos haciendo silencio exterior y nuestra vida interior se tornará mucho mas espiritual, teniendo en cuenta que es necesario silenciar nuestra mente para poder estar atentos a las mosiones del Espíritu Divino.

El silencio nos permite admirar de manera mas clara la creación y las diferentes situaciones, lugares y personas que tocan nuestra vida. Cuando logramos un ambiente de silencio y contemplación logramos dar un paso mas en vivir en la presencia de Dios, de tener un alma agradecida al hacer conciencia de todas las bondades del Señor para con nosotros, el silencio nos permite ver con otros ojos las novedades de nuestra cotidianidad.

Dios concédenos la gracia de vivir el verdadero silencio para escucharte, para vivir en tu presencia, para reconocer tu generosidad, para admirar las bellezas de la creación, para sentirte mas cerca y poder unirme cada instante mas a ti. Amén.

miércoles, 22 de agosto de 2012

EL SILENCIO EN BELÉN



En Belén el silencio era grande, puesto que se preparaba la llegada del que iba a ser la Palabra, la cual rompería la historia desde el silencio de una vida sencilla.
Todo en el universo se silencio cuando la Palabra se hizo oir en la tierra, ésta ha sido la última revelación de Dios. Por esta razón, la verdadera palabra que viene de Dios debe ser engendrada desde el silencio.

martes, 13 de marzo de 2012

ALMA DE SILENCIO

Para realizar esta misión sublime, el alma dominicana debe ser un alma de SILENCIO. Según el lema tradicional, la palabra del fraile predicador debe brotar de un alma de sielncio: SILENTIUM, PATER PRAEDICATORUM.
un alma dominicana que no gusta de largas horas de soledad y de recogimiento se engaña si cree que su acción seguirá teniendo fecundidad espiritual. Es necesario mezclarse con la gente para obrar, pero es necesario , al mismo tiempo, saber apartarse de ella para reflexionar y orar. Santo Domingo fue un alma de gran silencio . Santo Tomás fue llamado por sus condiscípulos "el buey mudo de Sicilia".. El Padre Lacordaire preparaba sus brillantes conferencias en Notre Dame, en París durante largas jornadas de reflexión y de intimidad con Dios.
La profundidad espirirual de un alma se mide por su capacidad de silencio.

domingo, 16 de octubre de 2011

SILENCIO: Un conocimiento más profundo de Dios y el terror del alma


sábado, 8 de octubre de 2011

SILENCIO: El trabajo espiritual se hace en Soledad




El riesgo de la soledad absoluta: el eventual encuentro con la locura. Quizás se tiene miedo de la soledad porque se tiene miedo de volverse loco. ¿Por qué loco? Porque las cosas se disipan. De repente la mirada ve, el oído escucha. Un cartujo del siglo XII lo expresa, y yo comento su texto: "cuando me retiro, cuando estoy en soledad, cierro los ojos, no hay nadie alrededor mío, ningún ruido, ningún sonido. Escucho el murmullo del silencio. Y ese silencio es atravesado por gritos, por vociferaciones; son los animales que tengo en mí." En la soledad me veo. En la soledad me encuentro, me conozco.

La soledad es un espejo. Y ¿quién soporta el tener un espejo ante el rostro? Se dice a menudo y se repite que el conocimiento de sí es el más difícil de los conocimientos; la ciencia de las ciencias, el conocimiento de los conocimientos. Si uno está muy sobrecargado, si uno ve muchos rostros, si uno se mantiene en una conversación perpetua, un parloteo exterior o interior, uno no se ve. Se ve a los demás, los rostros las mímicas, pero uno no se ve. La soledad es un espejo. Un espejo excelente, un espejo que retiene todo.

Entonces uno se ve, y se siente horror. ¡Horror de sí! ¿Por qué? Porque uno ve su pobreza, su miseria, cuando lo que habría que ver sería la belleza propia. Convendría ver la grandeza. ¿Por qué una grandeza? ¿Por qué el esplendor? Porque el ser es portador de luz.

El hombre, hasta el ser humano más lastimoso, lleva en sí la imagen divina, la chispa divina. Es un recipiente de luz, de belleza. En la soledad, el hombre su coge su acuerdo con el cosmos. Comprende que él es un microcosmos, que él lleva al macrocosmos en sí. Él es Tierra, él es Aire, Agua, Fuego. Contiene las plantas, el árbol, la flor, los animales, el pájaro y la serpiente. Es un ser humano. Él puede llegar a ser un ser humano completo.


 Marie-Madeleine Davy