Solo cuando logramos un silencio en nuestro interior, logramos contemplar mas allá de lo que nuestros sentidos pueden percibir. Solo con el silencio nuestra alma adquiere la capacidad para elevarse mas allá de lo trascendente y experimentar las dulzuras de Dios. ¨Pero estos goces no se logran sino con la paciencia, el sacrificio y la violencia interior, es un camino de lucha con sigo mismo, con la mente y los sentidos. Lucha que con la ayuda de Dios termina en victoria, lucha que puede tardar días, meses o años.

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